viernes, 14 de octubre de 2016

¿Cuál es el costado oscuro de una espiga que cae? ¿Cuál es la moral de un guante con alas? ¿Por qué desperdiciar el tiempo acariciando las páginas ensangrentadas de tus diarios perennes? ¿Cómo pedirte que me devuelvas la ilusión, las ganas de contemplar al sol, la necesidad de consumir aire de manera imprudente? Vivir de la anestesia y del rechazo me han vuelto algo desconfiado, nunca tan cerca de rozarte, nunca tan lejos de desearte. ¿Acaso la indiferencia clandestina traiga la virtud del llanto, o serán mis zapatos dueños de este caminar descalzo? Nulo de coherencia, vacío de coraje, sólo atino a rellenar estos días empeñándome en imaginarios encuentros furtivos, donde puedo escucharte y sentirme parte de tu vida, compañero invisible para tus noches de soledad, te sostengo en tus dudas y te empujo en tus deseos, formando laberintos de seda con tus cabellos rebeldes y tajantes. Ay, de mis patéticas aspiraciones, que sólo me conformo con contemplarte, soñando que me mirás otra vez, haciendo de mí tu títere preferido, cuyos hilos no piden permiso al destino, manipulando cualquier atisbo de voluntad, para ya nunca volver a sentir la frustrante y apasionada sensación de amarte.

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