martes, 9 de abril de 2013

Linda e Ingenua Humildad

Pobre la raíz, solitaria y nerviosa, inmersa en barro, sucia y opaca. No sabe que es parte fundamental, vital para el crecimiento de una bella flor, de diversos aromas y colores flotantes. La pobre raíz vive callada, sin conocer la suavidad del viento o la calidez del sol. ¡Ay querida raíz, si supieras cuán importante es tu trabajo para que un simple hombre le declare su amor a una tímida mujer, o para que una casa se cubra de vida en sus jardines y balcones! Tú, pobre raíz, no sabes cuánto bien nos haces, porque sólo aquellos que desde el silencio y en la humildad se mueven son capaces de curar al mundo, embellecer el alma y hacernos, cada día, mejores personas.

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