sábado, 7 de julio de 2012

La puerta de salida del Capitalismo: Internet


Sin darnos cuenta, hemos construido lo que nos liberará de un sistema hostil, egoísta; que tan bien se adapta al costado más vergonzoso del ser humano. Quizás cueste un poco darse cuenta ahora, verlo desde este momento de la historia, pero tengo la fuerte convicción de que Internet se encargará de dinamitar por completo al Capitalismo con la ayuda del tiempo.

Cada vez más disfrutamos y fomentamos lo que ella nos brinda, lo que pone a nuestro alcance. Compartimos, comentamos, participamos. Algo que tanto nos cuesta dentro de nuestras propias ciudades, de nuestros propios países. Participar, hacernos escuchar, opinar, debatir, votar. Internet, muy de a poquito, está instalando en nuestras cabezas, y a nivel mundial, el derecho genuino del ser humano a compartir libremente lo que se le plazca, sin censura, sin restricciones. Los organismos y los Estados que están intentando “apoderarse” de Internet, cuentan con el repudio masivo de la población. Porque ellos también, sin darse cuenta, dejaron que este monstruo crezca y ahora no lo para nadie. Y pienso que se les escapó de las manos, porque le han dado de probar al Hombre ese dulce exquisito, y ahora no se lo pueden quitar. Somos testigos de que el dinero no es necesario para conseguir lo que buscamos, de que hay personas en el mundo capaces de producir lo que necesitamos gratuitamente, porque así lo desean. Y a su vez, fomentan en nosotros ese sentimiento de compartir. El Capitalismo no lo vio venir y ahora llega tarde. Sí, tarde. No podemos permitir que meta sus narices avaras buscando nuevos nichos de mercado, nuevas fuentes y mecanismos para seguir extrayendo, una y otra vez,  nuestra sangre, nuestro placer y nuestro conocimiento.

Si el Capitalismo fomenta nuestro deseo de consumo, la propiedad privada y el egoísmo, Internet llegó para destrozar cada uno de los pilares de este monstruo extorsivo. El don vuelve a ser don, y el regalo, a ser regalo. Con Internet no sólo destruimos al Capitalismo al no comprar un libro o ver una película online, también lo hacemos formando parte de ella. Si sólo Marx la hubiese conocido…

La información vuela como nunca, nos enteramos al instante de las injusticias que ocurren al otro lado del globo. Hasta las fuentes de los canales de noticias ya no son sólo las empresas periodísticas, ni las radios, ni los diarios. Somos nosotros.

Es tan grande y extensa, que en nuestras cabecitas sí le damos paso al pluralismo, a la diversidad de opiniones, al libre pensamiento. Porque nuestra lógica barata no se permite entender estos conceptos en un ámbito reducido, como pueden ser nuestra familia, nuestro barrio, y hasta a veces, nuestro país. ¡Internet es jodidamente tan abarcadora, que se puede dar el lujo de pensar lo que se le antoje! Algún bendito satélite o fibra óptica se encargará unir a dos individuos con las mismas ideas.

Sin darnos cuenta Internet se convirtió en lo que es. Y quizás ésta es la única manera que tiene el hombre de crear algo que no lo lastime: sin darse cuenta.

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