jueves, 27 de diciembre de 2012

Cansado de hablar conmigo,
me pregunto dónde estás.
Horas sentado frente de la bendita máquina,
con un puto papel y una puta birome en la mano,
y vos sin llegar.

El tiempo existe en la medida en que lo mido
y me preocupo,
y lo chequeo y lo odio,
y lo reviso y te odio.

Una hora más es una horas menos,
una hora menos al lado tuyo.
Un minuto menos sin contar el tiempo.

Conectado a esta insulsa matriz, esperándote
y vos no venís
y yo no te busco.
Andá a cagar.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Reflexión de un día soleado.

No deja de llover y a veces me pregunto qué carajo le ven a Londres.

Sentirse un Boludo.

Lenguaje y costumbre. Costumbre y lenguaje. Sin el dominio de ambas es fácilmente herible el alma del hombre, que vulnerable ante el desconocimiento, desmerece su pasado e intenta refugiarse en su cachito de cultura.
Es difícil para mí eXplicar esta viviencia eXtraña de transitar el eXtranjero, o lo peor de todo, de sentirse una X...

lunes, 10 de septiembre de 2012

TANGO CAMBIANTE


(¿Convenceré a Cacho Castaña de que cante este tango?)


Pido perdón si desvarío
hoy me arriesgo a estar vivo
sin mucho más en mis bolsillos
y un valor algo dormido
siento una leve rebelión
que me acompaña en mi destino

Se me desgarra el pecho recordando
y este estúpido llanto que no llega
para traerle paz a mi sombra
y un sentido a mi delirio
para escapar de este mundo
en el que mi imaginación me ha sumergido.


La medida del tiempo
el perfume de un cigarro
la nitidez de la luna
la promesa del llanto.

Una calle desierta
es testigo de mi ausencia
y el desencanto de la razón
de la incapacidad del amor.

Mientras la respiración cesa
y la noche se hace añicos
aquí faltan las palabras
pero sobran los prejuicos.

Por qué me cuesta tanto ser feliz
por qué razono la vida
por qué no me divorcio de esta maldita imaginación
por qué no alquilo este espacio en mi corazón.

No me pidas que vaya despacio
cuando mi corazón está galopando
no me pidas que mida el tiempo
si las horas pasan corriendo.

La subversión de las ideas
el tumulto pronunciado
la sedición de la constante
mi guerrilla ha nacido.

Por qué me cuesta tanto ser feliz
por qué tengo que pensar tanto la vida
por qué no me divorcio de esta maldita imaginación
por qué no alquilo este espacio en mi corazón.

lunes, 27 de agosto de 2012

Falsa Libertad.


Es un desperdicio. Cada gota, cada lágrima. Es un desperdicio que no tiene fin, incontrolable. Nunca pensaste que esto te podía llegar a pasar, pero pasó, y ahora las cosas son mucho más sutiles, delicadas e intensas. La piel sigue su juego y es veneno que enternece. La piel sigue su juego pero las reglas nunca vienen. Ya estás penetrado, no tiene sentido que intentes una y otra vez sacudirte, menos pedir perdón, si no estás arrepentido. Mirá las agujas del reloj. ¿Qué hora es? No importa, ¿verdad? Dejaste que te lleven tus instintos y perdiste tu libertad. Dejaste que te lleven tus instintos y ganaste la gloria. Dejaste que te lleven tus instintos y te despediste de todo. Lo bueno, lo malo, ya nada te asusta cuando se pierde el miedo a la muerte. Lo bueno, lo malo, ya nada te impide envejecer. Pero estás dañado, tenés un problema de fábrica. Cargás con las culpas de la sociedad que te vio crecer. Cargás con los prejuicios de tus padres y las culpas de tus pares. Es un pequeño tatuaje del que nunca te desharás y por siempre llevarás. Hagas lo que hagas, nunca serás ese ser libre que leíste en cuentos, admiraste en sueños o simplemente experimentaste por momentos. La única forma de ser libre es volviendo a nacer.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Retratos de un noctámbulo - Parte IV



Resucité bajo las precarias chapas oxidadas de mi memoria, sobre el hediondo cartón del olvido. Todas las necesidades que un hombre puede llegar a sufrir se hicieron presentes ante mí y sentí un agobio merodeador que se empecinaba por hacerme entender el penoso pecado que era volver a vivir.

Siempre fui correcto para la danza, o al menos, eso creía. Comencé a balancearme, lado a lado de la calle, con soltura, gracia, hasta se podría decir que lo hacía bien. Ligero de piernas y de culpa, a galope constante y prolijo, recorrí cada una de las veredas que me vieron crecer. El barrio no había cambiado en nada, todo en el mismo lugar. Las casas, sus colores, Don Eugenio, la peluquería y el limonero. Todo en su lugar; menos yo.

Recordé aquel ciprés que había en el parque y me senté junto a él. Escalé por sus ramas, como siempre me gustó hacer y encontré el lugar perfecto para descansar. Su tronco firme era el respaldo perfecto, y sus hojas, el refugio ideal. Esa tranquilidad que sólo la naturaleza es capaz de darnos, me invadió, y con el solo deseo de hacer de aquel un momento eterno, aflojé cada articulación y bebí de la sabia que me vio nacer. Un sorbo. Otro. Estaba exquisita y yo, de repente, tan sediento. No me había saciado ni en lo más mínimo cuando la presión morigeró y la sabia se empezó a consumir. Estrujé las ramas con toda mi fuerza, presioné y sacudí sin descanso. La ansiedad me guiaba, quería más. Necesitaba más. Subí hasta la cima del árbol para ver si entre sus tallos vírgenes encontraba más de esa sustancia vertiginosa de la que nunca me iba a cansar. Nada, vacío, hueco. El ciprés ya estaba viejo y seco, pero yo necesitaba más. La impotencia de no encontrar lo buscado se cruzó con la bronca de la necesidad no saciada y me perdí. Descendí a sus raíces, excavé con furia. La tierra penetraba en mis uñas y en mis pulmones. Yo necesitaba más. Arranqué todo lo que se encontraba a mi paso, pero la luz me abandonaba y me encerró la oscuridad.  

lunes, 6 de agosto de 2012

Introducción a la nada.


La promesa de escribir es una demanda vacía que repito incansablemente por las noches sin resultado alguno. Como se verá, no hay palabra que refleje mi sentir, ni construcción gramatical que califique como genuina. La poesía no se hace presente esta noche y la humedad empaña lo poco que queda de vida en la creatividad de mi ser. No sé por qué insisto con esto si los resultados son calamitosos, la angustia no se apacigua y mis dedos torpes yerran en su función. Es tal la bajeza de mis frases que he tenido que cubrir mis queridos libros con papeles de diarios para que Baudelaire, Unamuno, Arendt y tantos otros, no sean cómplices de este circo de caracteres.
Hay un objetivo claro en esto: el reproche. La escritura como camino hacia la autodestrucción, la crítica permanente de mi persona y la no satisfacción, son sólo parte de un cuestionamiento perseverante hacia todo lo que tenga que ver con mi cobarde pasado, mi desabrido presente y mi futuro incierto. Pienso, ingenuamente, que quizás la libertad que no practico fuera de esta habitación, se encuentre entre estas líneas vacías de contenido valioso para la humanidad y sin sentido alguno para ustedes.
Pero este camino de liberación no llega a destino, los recuerdos son cada vez más escasos. Mi imaginación dicta y somete, y ya no puedo distinguir entre mis creaciones y mis experiencias, entre mis delirios y mis anécdotas, entre mis sueños y mi pasado. Creo que todo recuerdo feliz fue inventado para socavar la bronca de una vida que fenece.
Y es que sólo aquí me animo a ser yo mismo. Sólo aquí me atrevo a develar quién soy. La promesa de escribir va tras el anhelo de algo mejor. En busca de un abrazo cálido que exprese la mentira cotidiana en mis días, que indique la falsedad con la que te miro mientras una tormenta me azota por dentro.
Mientras sus tés se enfrían, les dejo estas líneas que buscan desenfrenadamente algo de paz.

jueves, 12 de julio de 2012

¡Terminelá con el Estarbac!


Volvamos a los bares con cortinas anaranjadas, 
mesitas de madera con manteles cuadrillé; 
con mozos atentos y pelados, 
un televisor apagado 
y cuadritos colgados por doquier.


Volvamos a los bares donde la moda mira la hora 
y la juventud no adolesce, 
donde el mate es siempre amargo 
y el café en tasa prevalece.


Volvamos a esos bares de colores opacos, 
que no necesito tanto brillo pa' contar mis problemas, 
porque mientras más incandescente tu lamparita, 
más introvertida se me pone la lüenga.


Volvamos a los bares de otros tiempos, 
porque pa' moderno, 
ya tengo el celular.


¡Joder!


sábado, 7 de julio de 2012

La puerta de salida del Capitalismo: Internet


Sin darnos cuenta, hemos construido lo que nos liberará de un sistema hostil, egoísta; que tan bien se adapta al costado más vergonzoso del ser humano. Quizás cueste un poco darse cuenta ahora, verlo desde este momento de la historia, pero tengo la fuerte convicción de que Internet se encargará de dinamitar por completo al Capitalismo con la ayuda del tiempo.

Cada vez más disfrutamos y fomentamos lo que ella nos brinda, lo que pone a nuestro alcance. Compartimos, comentamos, participamos. Algo que tanto nos cuesta dentro de nuestras propias ciudades, de nuestros propios países. Participar, hacernos escuchar, opinar, debatir, votar. Internet, muy de a poquito, está instalando en nuestras cabezas, y a nivel mundial, el derecho genuino del ser humano a compartir libremente lo que se le plazca, sin censura, sin restricciones. Los organismos y los Estados que están intentando “apoderarse” de Internet, cuentan con el repudio masivo de la población. Porque ellos también, sin darse cuenta, dejaron que este monstruo crezca y ahora no lo para nadie. Y pienso que se les escapó de las manos, porque le han dado de probar al Hombre ese dulce exquisito, y ahora no se lo pueden quitar. Somos testigos de que el dinero no es necesario para conseguir lo que buscamos, de que hay personas en el mundo capaces de producir lo que necesitamos gratuitamente, porque así lo desean. Y a su vez, fomentan en nosotros ese sentimiento de compartir. El Capitalismo no lo vio venir y ahora llega tarde. Sí, tarde. No podemos permitir que meta sus narices avaras buscando nuevos nichos de mercado, nuevas fuentes y mecanismos para seguir extrayendo, una y otra vez,  nuestra sangre, nuestro placer y nuestro conocimiento.

Si el Capitalismo fomenta nuestro deseo de consumo, la propiedad privada y el egoísmo, Internet llegó para destrozar cada uno de los pilares de este monstruo extorsivo. El don vuelve a ser don, y el regalo, a ser regalo. Con Internet no sólo destruimos al Capitalismo al no comprar un libro o ver una película online, también lo hacemos formando parte de ella. Si sólo Marx la hubiese conocido…

La información vuela como nunca, nos enteramos al instante de las injusticias que ocurren al otro lado del globo. Hasta las fuentes de los canales de noticias ya no son sólo las empresas periodísticas, ni las radios, ni los diarios. Somos nosotros.

Es tan grande y extensa, que en nuestras cabecitas sí le damos paso al pluralismo, a la diversidad de opiniones, al libre pensamiento. Porque nuestra lógica barata no se permite entender estos conceptos en un ámbito reducido, como pueden ser nuestra familia, nuestro barrio, y hasta a veces, nuestro país. ¡Internet es jodidamente tan abarcadora, que se puede dar el lujo de pensar lo que se le antoje! Algún bendito satélite o fibra óptica se encargará unir a dos individuos con las mismas ideas.

Sin darnos cuenta Internet se convirtió en lo que es. Y quizás ésta es la única manera que tiene el hombre de crear algo que no lo lastime: sin darse cuenta.

lunes, 11 de junio de 2012

La Cosa ha nacido.

Un día apareció Heidegger y dijo: “Dios ha muerto”. Luego vino Foucault y decretó: “El Hombre ha muerto”. Hoy, en un acto de originalidad, vengo a contarles que “La Cosa ha nacido”. Dios ha muerto para convertirse en Hombre, quien también ha muerto para convertirse en CosaEl hombre ha dejado de ser sujeto, para convertirse en objeto, pero no de estudio.
Los objetos se han transformado en nuestros dioses y nuestra vida gira en torno a lo que tenemos o dejamos de tener. El consumo se hace presente en nuestras vidas y nos consume, nos sofoca, nos enceguece. La cultura de la Cosa nos aleja de lo poco humano que nos queda. La cultura de la Cosa no nos permite conectarnos con nuestros sentimientos, con nuestros amigos, ni con nuestra familia. Se han generado nuevos lazos con nuestros seres queridos. Ya no acariciamos, regalamos cosas. Ocultamos nuestros problemas en los centros comerciales. La Cosa nos da alegría y empaña la agonía. Los seres humanos nos hemos vuelto animales de consumo.
La Cosa decide y piensa por nosotros. La Cosa forma opinión. La Cosa se desea, se compra y se renueva. La Cosa tiene vida...

Consumimos la Cosa para pertenecer. ¿Y si dejamos de comprarla? ¿Y si pertenecemos dejando de pertenecer? ¿Si pertenecemos a los que no pertenecen?

Ya no hay siquiera un sentido de dominación hacia la Cosa. Todo es distracción, publicidad, marketing. Fácil, rápido, seguro. Éste es el sustento y la fomentación. La creación de necesidades, la manipulación de la razón. La razón de la Cosa. El sueño de la Cosa propia...

¿La Propaganda ha muerto también? ¿O siguen habiendo ideas a-monetizadas?

El producto es el mejor amigo del hombre. La Cosa nos hace compañía y tapa nuestra soledad.
Cual latido o palpitación, la renovación constante de la Cosa ya ha logrado algo impensado: que al rico siempre le falte. Sin la Cosa ya no valoramos la vida. O, mejor dicho, ya no la valoramos como vida per se, sino por la cantidad de cosas que hemos juntado a lo largo de ésta.

La Cosa ya se describe como linda, fea, buena, mala, inteligente, alegre o triste.

En la mente de un psicópata, las personas se convierten en recursos, herramientas, cosas. Se les busca utilidad, cómo sacarles provecho o simplemente se las cosifican. Esto hace que muchas veces no puedan mantenerse dentro de los márgenes de la legalidad, ya que romper una caja no está mal, pero martillar una cabeza, sí. Los psicópatas carecen de superyo, esa vocecita que nos dicta qué está mal y qué está bien, cuándo nos estamos excediendo y cuándo debemos reprimirnos.

Me pregunto esto con un poco de miedo: ¿cuán lejos estamos de un psicópata como sociedad de consumo? ¿Cuánto tiempo nos queda para que las cosas pasen a ser esenciales? (si no lo son ya). ¿Cuándo nos daremos cuenta de que nos estamos volviendo esclavos de la materia? Si en realidad sí tenemos superyo, ¿será verdaderamente nuestro? Mejor dicho, ¿alguien se ve favorecido por esta valoración de la Cosa?

Esta no es una disertación en contra del capitalismo, es solamente la indignación de una persona que no quiere convertirse en Cosa. Una persona que aún se siente viva y quiere deshacerse de las cosas que lo rodean. Que quiere mutilar ese deseo adquisitivo, poseedor. Alguien que quiere reformular la manera en la que le damos valor a las cosas. Alguien que quiere poner a la Cosa en su lugar...

jueves, 12 de abril de 2012

"In-volución"


Pájaros metálicos a motor que atraviesan nuestro cielo.
Caballos a vapor que transitan nuestras tierras.
Peces inmensos, con piscinas y dormitorios, que cruzan nuestros mares.


El hombre vive persiguiendo a la naturaleza, copiándola, imitándola, pero aún no ha llegado a entenderla. De hecho, siento que la polución, la contaminación ambiental y demás atrocidades  sobre la madre tierra, son actos inconscientes del hombre, generados por ese sentimiento barato de inferioridad frente a tanta grandeza y humildad.


El hombre vive persiguiendo a la naturaleza... pero no la alcanza.

lunes, 9 de abril de 2012

Sólo se extraña lo que se conoce.


Por suerte, solamente se extraña lo que se conoce. Lo que se ha palpado en el tiempo. Lo que alguna vez estuvo en nuestras manos y hoy forma parte del viento. Lo que nos acompañó con sus compases y melodías y hoy no es más que silencio.
Gracias al cielo, solamente extrañamos lo que no está, pero alguna vez estuvo. ¿Qué sería de nosotros, víctimas de una angustia gélida que atraviesa nuestras almas, si este reflejo bíblico de la experiencia de la nada, fuera por lo contrario, la experiencia misma del todo? Creo que no me alcanzaría el tiempo para extrañar, para llorar o para sufrir.

Pero los años van pasando, Señor, y maldigo con rabia a este corazón curioso y rebelde que me has dado, que con cada latido busca una nueva aventura, una nueva piel. Que ve más allá de mis ojos y proyecta más allá de mi mente. Que no le pide permiso al tiempo para permanecer maniatado en historias deliciosas conforme pasan sus recuerdos.

Por culpa suya he amado, he experimentado el fenómeno del amor. Por él he viajado en el tiempo, he tenido al mundo en mis manos, y le he hecho el amor a la Luna una y mil veces. He sido el dueño de las montañas y el capitán de todos los mares. Por él he perdido las riendas de la voluntad, me he entregado a la vida vehementemente, olvidándome de que existiera algo llamado “muerte”. Es más Señor, y tú lo sabes bien, ¿cuántas veces te he acechado y metido furtivamente mi dedo húmedo en la oreja?

Ahora este pretérito vanidoso, arrogante y perfecto, cargado de indefinición y melancolía,  no hace otra cosa que recordarme que lo que tuve, ya no lo tengo. Que lo que “he”, ya no lo “estoy”, y lo que “ido”, ya no lo “endo”. Mas trae consigo un mensaje de esperanza que sofoca un poco a este ansioso corazón, que tiene atragantado un “te amo” en su pequeña garganta.

Sólo se extraña lo que se conoce, y yo, esta noche, lamento profundamente haber amado.