lunes, 28 de noviembre de 2011

Retratos de un noctámbulo - Parte II

Resucité bajo las precarias chapas oxidadas de mi memoria, sobre el hediondo cartón del olvido. Todas las necesidades que un hombre puede llegar a sufrir se hicieron presentes ante mí y sentí un agobio merodeador que se empecinaba por hacerme entender el penoso pecado que era volver a vivir. Mi abrigo estaba compuesto por un par de diarios viejos, un saco a cuadros color marrón y la sábana de la cama donde jamás pude descansar. Mi mente era un pizarra en blanco, pero pizarra al fin. No hay sinónimos para el olvido cuando las palabras se pelean por tratar de recordar y un murmullo arrepentido le dicta a mi soledad.


Con la ayuda del viento, que advertía la llegada de una inmensa tormenta y sin pensar ni por un segundo en lo que iba a suceder, tomé coraje, abrí mis alas y volé. Era capaz de verlo todo, de sentirlo todo. Mi pobre pizarra comenzó a retratar aquellos paisajes que en algún momento tuvieron vida, que supieron jugar a la escondida y hasta se dieron su primer beso. Pero ya no quedaba nadie a quien descubrir, ya no quedaba nadie a quien besar. La aspiradora de la felicidad había cumplido con su trabajo y todo lo que encontró a su paso quedó convertido en polvo. 


En la medida en que el viento fue cediendo, mi velocidad fue menguando y las imágenes crecieron, se hicieron enormes. El pasado fue presente y el presente, pasado. Estúpida claridad que me sacude con su estúpida nitidez. ¡Dios, no quiero saber tanto! ¡No quiero formar parte de esto! No quiero hacerme cargo de tus miserias ni de las mías. Hagámonos cargo de nuestros secretos.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

La nueva Derecha y el fenómeno Potter

Años atrás, y sin estar escrito por J. K. Rowling, surgió un personaje que a capa y varita iba a intentar derrotar definitivamente a ese pensamiento liberal y vende patria alimentado en los '90. Personalmente, creo que no fomentó todo lo que predicó, pero hoy prefiero recordar, con cierto romanticismo, si se me permite, la figura que pudo llegar a ser - al menos para mí, a los intereses que quizo defender y a los poderes que combatió en el final de sus días. Pero claro, al igual que en la profecía de la novela infantil, uno de los dos iba a tener que morir.

Hubo un tibio aliento diestro que emanó en la sociedad y que empezó a contagiar a otros de "sangre pura" también. Se fueron ubicando bajo una banderita cobriza, alimonada, casi rubia diría. Como no son dignos portadores de la celeste y blanca, y además no los representaba, tuvieron que recurrir a otros colores para identificarse y luego de una amplia búsqueda, es el amarillo el que hoy usan como bandera o etiqueta. Es un amarillo intenso y penetrante, llamativo. Me recuerda al amarillo que tiñe la cáscara de una banana, el fiel alimento del gorila.

Pero aquí no alcanzarían los conjuros "Patronus" - entre ellos, uno con forma de pingüino - que pudieran liquidar al monopolio "Dementor", que rima con opositor y también con dictador. El que no debe ser nombrado descansa, y otros, toman la posta de esta derecha, que se emociona con Sarmiento y Roca, y reencarna en forma de globos, mensajes apolíticos y títeres danzarines. Con un mensaje vacío y sencillo recauda votos, ya no sólo de porteños y porteñas, sino también de santafesinos y santafesinas. 

Simple, rápido y seguro. Pensemos por un segundo cuántas cosas nos venden con estas tres palabritas mágicas. Y no es capricho marketinero, es lo que la sociedad quiere. Simple, no me quiero complicar. Rápido, tengo cosas que hacer. Seguro, no quiero que me caguen. Esta es la nueva política argenta, pasen y vean.

Cierta estirpe de la de sociedad, se cansó de la política, le da fiaca ir a votar.
Uno u otro, son todos iguales, sólo importa su bienestar.
La Patria Grande se va encogiendo, así es más fácil de controlar. 
¿Si la política se cansa de ellos, quién carajo los representará?

"Macri volvé a la empresa", reclaman algunos lindos rombitos pegados en las calles. Son interesantes, pero hago una pequeña corrección. Macri no va a volver, porque nunca se fue. Macri sigue convirtiendo a ésta, la Reina del Garca, en su propia empresa. Y así vivimos, en relación de dependencia, esperando cobrar el bono a fin de año.

El sueño de la Patria Socialista sigue sin llegar, se hace la "estrellita". Porque sabe, en el fondo, que algunos medio locos, la seguimos esperando.

Uno de mis primeros Mambos

¿Han visto cómo en nuestra sociedad se suelen hacer presentes ciertos personajes que creen tener la verdad absoluta, la solución a todos nuestros males y la única visión correcta de la realidad?
Estas gentes suelen sufrir de severas contracturas por mirar desde arriba, o hacia abajo, a sus queridos y bien amados pares. El consecuente grado de inclinación no se debe a una teoría darwineana, ni mucho menos a una disonancia “cuellística”: no quieren ver a los demás como sus pares, se sienten superiores.
Estos aires de grandeza trazan en un vuelo rasante a sus enemigos, donde se encuentran los bastardos, pobres e ignorantes miembros de la clase baja, bajísima. Miserables seres, vagos e incultos, que viven del afano y reciben planes sociales inescrupulosos, faltos de mérito. Cáncer de nuestra sociedad, infieles que se benefician del gasto público y no contribuyen al progreso de la sociedad toda.
Aquí, algunas de sus frases recurrentes:


"Vayan a laburar/estudiar"
"Esta gente que no tiene nada que hacer"
"Poné una bomba en cada villa y se acaba la pobreza"
"A Éstos hay que matarlos a todos"


Como ya hemos mencionado, siempre encuentran una solución para todo...
La crítica no constructiva es su fiel compañera y la refriegan más que a sus propios dientes. En vez de dentífrico, utilizan las opiniones recolectadas en prestigiosos multimedios, sus más fieles e incorruptibles paladines de la justicia y la verdad. Quien disgrega, cree que está por llegar el día (si aún no ha llegado) en que, sin darse cuenta, sus opiniones vayan en contra de sus propios intereses, y así, la pasta dental termine percudiendo sus dientes y destrozando sus sonrisas.
Los aquí citados, cada tanto, reflejan sus "malestares" y se los nota preocupados por la actualidad argentina y lo que les acontece a sus tristes vidas. Para mí, no es que se hagan "mala sangre", sino que les circula "mala sangre" por sus venitas, no permitiéndoles ser optimistas, alegres, … patriotas, nacionalistas?
Pero, ¡ojo! No son pesimistas, son "realistas". El resto (me incluyo), una manga de soñadores ilusos, mal informados e ingenuos que no tienen derecho siquiera a votar. Sí, leyó bien! Piensan que su voto vale doble o que es EL correcto. Las masas no saben lo que les conviene, no están suficientemente educadas, preparadas para llevar a cabo el hidalgo acto del sufragio, y elegir, así, el destino de nuestra civilización.Quizá ésta es una zoncera más que se podría agregar a la lista del gran Arturo. Bien aferrado al tiempo condicional, nunca se me ocurriría sugerir tal cosa.
En fin, no sé si se me acabaron las ideas, o ya no vale la pena que le siga dedicando tiempo a estas personas. Tampoco sé qué busco con ésto, ¿tratar de entenderlos? Si fue eso, no pude. Me rindo.


Ah... ¿conclusión? No sé, no hay. Que cada uno haga la suya...

Retratos de un noctámbulo - Parte I

Resucité bajo las precarias chapas oxidadas de mi memoria, sobre el hediondo cartón del olvido. Todas las necesidades que un hombre puede llegar a sufrir se hicieron presentes ante mí y sentí un agobio merodeador que se empecinaba por hacerme entender el penoso pecado que era volver a vivir. Deseando arrancar por completo a cada uno de mis sentidos, me fui incorporando lentamente a eso que jamás pude describir. La mitad de mi cerebro quería recordar, la otra, comprender. Me era imposible ayudarlas y ni siquiera pude, al menos, lograr que se pongan de acuerdo. Lo único verdaderamente tangible era esa sensación que me confesaba una vida pasada, una vida olvidada. Pero era sólo eso, una sensación. Como un grito en el vacío, ahí estaba. Me miraba y yo sin poder contestarle. ¡Qué impotencia, por Dios! Era una sensación amorfa, falta de contenido, que me inquietaba tanto... Cuando sentí que no iba a poder contenerla más, un soplo alicaído regurgitó por dentro y me devolvió una pista; delató a mis manos.


Aún no soy capaz de asegurarlo plenamente pero ellas, mis manos, con sus borrosas y resecas huellas, intentaban hacerme recordar la existencia de ese algo ajado que seguía perturbándome. Mis manos se volvieron mi todo, mi centro de atención, mi universo. Eran mi único cachito de certidumbre entre tanto desorden. Y de tanto mirarlas, observarlas y analizarlas, me empezaron a picar. Comenzó por un dedo, subsanado por otro. Luego la picazón llegó a un tercero, y a un cuarto dedo. Finalmente todo lo que alguna vez me había servido para palpar, acariciar o golpear se encontraba percudido por esa insufrible picazón, que no tenía razón de ser, mas no dejaba de castigarme. La picazón se extendió por mis brazos, llegó a mis hombros, recorrió mi espalda y siguió derecho hasta mis pies. Lo peor que me podía pasar en ese momento era no morir.