lunes, 30 de enero de 2017

Eduardo y Pilo

Cada vez que Eduardo saca a pasear a su gato, un hecho particularmente especial acontece. Por ejemplo, ayer, a las 19:50, Pilo y Eduardo ya se encontraban en el hall de entrada del edificio de Blanco Encalada, prestos a realizar su paseo de diez minutos puntuales. El recorrido fue el mismo de siempre: una vuelta manzana en dirección horaria, tomando primero por Cuba, luego Olazábal, para cerrar por Vuelta de Obligado, terminando nuevamente en Blanco Encalada.
La mayoría de los vecinos ya estaban acostumbrados a esta imagen de un gato con collar paseando por las calles de Belgrano, pero la zona es muy transitada y siempre aparecía algún nuevo transeúnte con gesto asombrado.
Como les decía, era una constante los paseos de Pilo y Eduardo y los sucesos desafortunados. En esta oportunidad, un tachero no pudo quitarles la vista, preguntándose si eso era un perro o un gato, cuando sintió el choque contra el auto de adelante informándole que se había distraído.
El martes pasado, mismo horario, mismo recorrido, mismos dueño y mascota, no habían dado ni diez pasos de arrancado su paseo, que una señorita morruda de pelo castaño oscuro, cruzó la calle velozmente para sacarles una foto con su celular, sin percatarse que de la mano contraria venía otra chica en bicicleta que no pudo reaccionar a tiempo y ambas terminaron desparramadas en el asfalto.
No está de más aclarar, que ni Eduardo ni Pilo eran conscientes de semejantes infortunios, y mucho menos, los culpables dolosos de estos actos, pero la atención que despertaban no tenía precedente y cada día se cobraba alguna víctima.
Pobre la señora de Gómez; la primera vez que los vio se tropezó con una baldosa floja y tuvo que soportar un esguince durante quince días.
Hoy, siendo las 19:50, llueve. Pilo maúlla, se para cerca de la puerta, mira anonadado, frota su cuello por entre las piernas de su amo, pero Eduardo no quiere mojarse.
19:55, la lluvia aumenta con los llantos de Pilo que no puede entender la demora, la pasividad o la impuntualidad de aquel hombre alto y huesudo que mira por la ventana buscando consuelo.
19:57, el gato empuja inútilmente con sus patas una puerta bajo llave de 50 kilos.
19:58, Eduardo revisa el pronóstico actual del Servicio Meteorológico, como si un conjunto de medidas y predicciones pudieran modificar los sucesos del presente.
19:59, Pilo mordisquea el borde de los pantalones pinzados nuevos de Eduardo, mientras que este se da cuenta de que se olvidó de llevarlos para que les hagan el dobladillo.
20:00, para la lluvia.
20:01, Pilo y Eduardo salen a la calle.
20:05, doblan en Cuba.
20:11, doblan en Olazábal
20:16, caminando por Vuelta de Obligado, casi llegando a la esquina, a metros del departamento, mientras Eduardo mira como cierra un local de ropa de mujer, Pilo logra sacarse su collar marrón y sale disparado al acecho de una paloma.
El final de esta historia no es feliz pero, dado el momento de la narración, me veo obligado a contárselos. No sé si será el libre albedrío, el miedo a mojarse, el instinto animal, la posición de los astros o simplemente la mala leche, pero esta vez, Pilo y Eduardo fueron los protagonistas del hecho particularmente especial, por última vez.
20:17:02, Eduardo sale corriendo a los gritos con los brazos abiertos en busca de Pilo, mientras la paloma se percata de que un gato quiere jugar decididamente con su vida.
20:17:03, la paloma toma vuelo discreto pero con la suficiente altura como alejarse de las amenazas de Pilo.
20:17:05, el gato no quiere aceptar su derrota y sigue corriendo a la paloma con tanta vehemencia que cruza la calle a toda prisa y una Renault Kangoo pasa por arriba de él.
20:17:08, Eduardo siente como si un cuchillo se clavara en el medio de su corazón.
20:17:10, Pilo está del otro lado de la calle; pasó por debajo del auto sin recibir un solo rasguño, quedando un poco atontado, asustado y paralizado por los 1300 kilos motorizados que acababan de pasar por su cabeza a 45 kilómetros por hora.
20:17:11, la Kangoo cruza Blanco Encalada y Eduardo ve a su mascota en la vereda opuesta, tiritando como si estuviera a -15 grados Celsius.
20:20, domesticador y domesticado entran a su hogar.
Quizá alguno imaginó un escenario más catastrófico para nuestros protagonistas, pues bien, ambos siguen vivos y sanos.
No sé si será el destino, la pérdida de confianza, el comienzo de un trauma, la vergüenza ajena o simplemente una decisión cobarde, pero los vecinos de Belgrano no volvieron a sufrir accidentes entre las 19:50 y las 20:00, y Pilo, no volvió a dejar su departamento.

lunes, 17 de octubre de 2016

Es la disminución continua del espacio pleno, la carencia de alas y la sensación de vuelo. el sueño perdido por tanto mensaje, la paciencia vencida por la intromisión de la carne.

Un viaje, unos recuerdos, varios destinos. Juego de roles, inquieto de pensamiento, pasivo de acciones. Asoma la fina envoltura de tu nombre, no sabe acariciar sin lastimar, relaciona el dolor con el amor, vive en la desdicha virulenta de una falsa verdad, sin pistas, sin complicidad. Y cada vez que se baña, es el mismo río, son los mismos peces, es la misma lluvia. Acaso renacerá algún día, sucia y envenenada, bajo el signo de Escorpio, con la inocencia recuperada y la mirada cristalina, o vendrá bajo el signo de libra, sus manos sin heridas y la esperanza compostada. ¿Serán Júpiter o Saturno responsables de sus días? ¿Será la Luna audaz consejera?¿Traerá Venus la tragedia procrastinada? ¿Verán sus ojos grises los sonidos de cadenas? ¿Caerán las ideas, forjará su círculo? 

viernes, 14 de octubre de 2016

¿Cuál es el costado oscuro de una espiga que cae? ¿Cuál es la moral de un guante con alas? ¿Por qué desperdiciar el tiempo acariciando las páginas ensangrentadas de tus diarios perennes? ¿Cómo pedirte que me devuelvas la ilusión, las ganas de contemplar al sol, la necesidad de consumir aire de manera imprudente? Vivir de la anestesia y del rechazo me han vuelto algo desconfiado, nunca tan cerca de rozarte, nunca tan lejos de desearte. ¿Acaso la indiferencia clandestina traiga la virtud del llanto, o serán mis zapatos dueños de este caminar descalzo? Nulo de coherencia, vacío de coraje, sólo atino a rellenar estos días empeñándome en imaginarios encuentros furtivos, donde puedo escucharte y sentirme parte de tu vida, compañero invisible para tus noches de soledad, te sostengo en tus dudas y te empujo en tus deseos, formando laberintos de seda con tus cabellos rebeldes y tajantes. Ay, de mis patéticas aspiraciones, que sólo me conformo con contemplarte, soñando que me mirás otra vez, haciendo de mí tu títere preferido, cuyos hilos no piden permiso al destino, manipulando cualquier atisbo de voluntad, para ya nunca volver a sentir la frustrante y apasionada sensación de amarte.

jueves, 28 de julio de 2016

Chanson Reguetonera

te siguen, te buscan
y en el vacío te sorprenden
por más que las niegues
siempre están en tu mente


no quiero, tampoco,
olvidar mi pasado
todavía me quema el fuego
de tus labios conquistados


tu mirada sigue siendo
el espejo en el que mejor me veo
soy lindo, apasionado y tierno
Don Juan de Marco se quedó sin reino


son marcas interiores
que perforan mis vacilaciones
son recuerdos que me abrazan
el verdadero amor nunca descansa


la de-construcción es mi filosofía
y el desorden mi compañía
ya no me someto a ninguna norma
doy la cara y no acumulo bronca


comí la manzana podrida
para sentirme malo por un día
necesitaba un cambio potente
para crecer y poder ser más fuerte
tanto libro, tanto estudio
para que al final de cuentas
tu sonrisa me alimente
y tus brazos me calienten


cada día más me convenzo
que solo se aprende en el haciendo
y la única forma de aprender historia
no está en los manuales, está en la experiencia propia


nos debemos el futuro
que el pasado nos predijo
el presente está celoso
y coquetea con tu instinto


no me bajes los brazos
no detengas el tiempo
deja que la bola corra
que juntos seremos eternos


con perro, casa y jardín
te daré los niños que tu quieras
procuraré llegar temprano
todos los días para la cena


el drama y la comedia
sabes que mucho me tientan
pero mi mejor escenario
lo encontré entre tus piernas


presumí por ahí
de mis logros y de mí
pero no obtuve ni por un segundo
el orgullo de sentirme tuyo


que la rutina me vale madres
cada día contigo será un instante
y si por un momento no me sonríes
que me arranquen las uñas y me destripen

y si me caigo o desanimo

yo te quiero al lado mío
sé que eres fuerte como un roble
tienes más huevos que muchos hombres

miércoles, 6 de julio de 2016

Dios a muerto, no por la carencia de las instituciones, sino porque el hombre se cree más que él, su egoísmo a vencido y solo le rendirá cuentas a sí mismo. Por otro lado, el humilde siempre seguirá creyendo, parte también porque conoce la miseria. Dios es eso que existe para aliviar nuestras penas en momentos de tristeza. Es eso que nos da fuerza en momentos de debilidad. No importa si creemos en él o no. Ni bien experimentemos el dolor, el miedo y la angustia, de una manera genuina, él se hará presente y nosotros lo buscaremos. No hay que racionalizarlo tanto, ni crearle una vida o una historia. Como dice Unamuno, no es Dios el que hizo a su imagen y semejanza al hombre, es el hombre el que intenta hacer a su imagen y semejanza a Dios.
Dios ha muerto, no por la carencia de las instituciones, sino porque el hombre se cree más que él, su egoísmo a vencido y solo le rendirá cuentas a sí mismo. Por otro lado, el humilde siempre seguirá creyendo, parte también porque conoce la miseria. Dios es eso que existe para aliviar nuestras penas en momentos de tristeza. Es eso que nos da fuerza en momentos de debilidad. No importa si creemos en él o no. Ni bien experimentemos el dolor, el miedo y la angustia, de una manera genuina, él se hará presente y nosotros lo buscaremos. No hay que racionalizarlo tanto, ni crearle una vida o una historia. Como dice Unamuno, no es Dios el que hizo a su imagen y semejanza al hombre, es el hombre el que intenta hacer a su imagen y semejanza a Dios.

martes, 5 de julio de 2016

Descarga al tiempo

El paso perentorio del tiempo es injusto. Simplemente no vale, pido fair play. Si no puedo controlarlo, al menos, pido, se me deje negociar. Intercambiar momentos, trocar experiencias, espiar al futuro. Es muy injusto. Después nos quejamos de la violencia del hombre, de las desigualdades sociales o del tránsito de la avenida Cabildo. Nada es más injusto que el paso austero, riguroso e implacable del tiempo. ¿Alguien sabe cuántas vidas ya se ha cargado? Asesino serial, meticuloso y jodidamente impalpable. Lo contamos, lo medimos, pero no lo juzgamos. Es más, los culpables resultamos siendo nosotros por lo que hacemos o dejamos de hacer frente a sus narices. Frívolo dictador del demonio, enemigo sigiloso de la juventud, manipulador de la realidad, veterano de la timba y del engaño; una moneda tirada al viento que nunca sabremos de qué lado caerá.

lunes, 23 de mayo de 2016

Las fuerzas

Vuela, flota y descubre el viento.
Nunca nadie te supo acariciar de esa forma
Tan sutil, tan gentil, tan personal.
Disimula su entereza de un golpe seco,
Deja sigilosamente su aroma en el aire.
Juega expectante solo para escuchar tus silencios.
Violáceo crocante, llamativo en sus modales,
Vino para quedarse o se marchó para irse.
Estará y acariciará otras pieles,
Otras lágrimas secará, otro día nacerá.

martes, 12 de mayo de 2015

La sensación de tránsito permanente es excitante, tanto como desafiar la gravedad, tapar el Sol con la mano o romper el silencio. Y es que la inmensidad no es tan grande, ni el futuro tan lejano, porque cuando te miro (a los ojos), con estos otros ojos, me reconozco débil y vulnerable.
Experiencias serán lo único que guarde en mis bolsillos, para viajar liviano, que lo material me quita tiempo, me vuelve pesado y me distrae del Sol
Pasé tiempo escribiendo versos incoherentes, respirando sin sentido, caminando sin rumbo, despeinado y con el mismo buzo. El tiempo me confirmó al oído lo vergonzoso que es sentirse perdido. Le gustaría tener algún amigo, un pariente, un vecino, un perro viejo al cual hablarle, o simplemente un espejo al cual mirarse.
Siempre creí que el tiempo es eso que pasa mientras crecemos, culpable de nuestras arrugas y de nuestros miedos. La máquina de la perfección nunca falla, siempre avanza, nunca para.

Masoca-Masoquista

Masoquista: dícese de la persona que goza con el propio sufrimiento.
Aquel que disfruta del malestar interior, pasaría sus horas soñando en la tortura auto fingida, acabando con cada corte, cada magulladura de su cuerpo.
así me siento a menudo, provocándome heridas y presionándolas con el filo de mis dedos hasta hacerme sufrir. Busco el amor donde no puede ser germinado, busco el camino que no puede ser guiado. En el fondo sé que no quiero ser dominado, por eso tomo mi destino por el lado equivocado. No uso una caña, uso mis manos, se me escapan los frutos, del misterio descifrado.
La proyección me hace daño, pero alimenta mis bastardos días. No busco un destino lleno de flores, no busco la gracia en un andar sin motores. Sólo quiero tus besos, que nadan en mi mar salado. Quiero ver tus muslos ahogados y anclados. Sin pensar en lo que el tiempo nos tiene deparado, sin pensar que tu sonrisa tiene los días contados. Quiero vivir el presente, olvidándome de mi pasado, sin pensar en lo siguiente. Tus caricias me lastiman, me provocan heridas que mañana han de abrir, me provocan un sin sueño y no me dejan dormir. Es que dentro de la perversión, en el amor, siempre es lindo sentir un poco de dolor.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Cruel misantropía que revuelve el té obscuro sin azúcar que tomo por las tardes cuando me aburro del canto y recurro al llanto sin perder de vista la plaga que ataca mi jardín desgastando la vida de mis rosales que no quieren salir a tomar el té obscuro sin azúcar que gentilmente preparo para ti sabiendo que las goteras que perforan tus cielos lacios sólo manchan por fuera la bondad de tu cuerpo que se rehúsa a compartir la ruta inconsistente en la que viajo hacia el contacto directo con seres extraños para satisfacer el deseo mundano de un loco esclavo aturdido por sus pecados ante la insistencia del mensaje barato que proclama entre mis brazos y a grito pelado ¡que alguien pruebe mi té obscuro sin azúcar antes de que se enfríe y se convierta en barro!

lunes, 22 de julio de 2013

Hay un zumbido que me pide silencio, busca deslizarse entre mis palabras y entorpecer mi juicio. Con respeto, me dirige hacia lo desconocido. No me está manipulando, simplemente me persuade muy amablemente, tiene buenos argumentos, y en la medida en que lo sigo, me encuentro.
Es difícil ahora desviarse de este camino, porque no está delimitado ni tiene rumbo alguno, avanza con el correr de mis logros, la fuerza de mi voluntad y la fe de mi curiosidad. Se empieza a mover más por instinto que por deducción, y así me siento libre y en paz. La paz que surge del equilibrio físico-mental-emocional. La paz que proporciona un lugar al cual volver, donde me siento querido y respetado. Intento seguir mis deseos, algunos sueños y un pequeño impulso algo reticente. Circulo con esta libertad y seguridad desde el momento que comprendí que tenía un lugar al cual regresar, un espacio para volver a ser lo que soy: mi personaje más conocido.
Alguna vez leí por ahí que el actor debe volver a aprender todo desde cero. Debe volver a aprender a mirar, a caminar, a hablar, a moverse, a relacionarse, etc. También nos han dicho que el actor debe saber bailar, cantar, dibujar, hasta cabalgar, y por qué no, esquiar. Nos dicen que debemos estar atentos y tener memoria sensorial. Todo esto está muy bien, es muy bonito, y cierto en varios casos, pero a medida que pasa el tiempo, siento que hay una sola cosa que un actor debe saber hacer a la perfección, fuera de toda falsedad y corrupción: un actor debe aprender a amar. Firmemente  con convicción y sin pudor. Amar de todas las formas posibles, con pasión, odio y desconfianza. Amar desinteresadamente, y con prejuicios. Amar sin medida, ahorrando sus energías. Amar desaforada y escrupulosamente. Amar hasta con lo que no posee, amar con la imaginación. Porque amando se entiende la gente. Porque amar no tiene precio, el precio lo pone la razón.

Y así como la sandía necesita al calor, la bacteria a la proteína, o la planta al sol, el actor necesita al grupo. Es su espacio, su ecosistema y su colchón. El grupo es todo, al menos durante esos minutos en los que transcurre la clase, el taller, el ensayo, o la vida.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Yo me distraigo, tú te distraes, nosotros nos "distrayemos".


Por las noches la soledad desespera, y por las mañanas también.
¿El miedo a la soledad es miedo a nosotros mismos?
¿Por qué nos cuesta tanto involucrarnos con el único ser que nos acompañó desde nuestro primer llanto y lo hará hasta el final de nuestros días?
¿Será acaso que cada vez sabemos menos de nosotros y más de los otros?
Evidentemente le tememos a lo desconocido. ¿Y si somos nuestro nuevo otro?

Pueden sonar miserables estas preguntas pero la realidad sólo me permite dudar, o al menos cuestionarme acerca de cuán necesitados estamos de contención, verdadera comunicación y cariño.
Conectarse con uno mismo, hoy por hoy, es una pérdida de tiempo. Nos aburre y desespera, nos perdemos de lo que le está pasando al de al lado. Desafortunadamente, al de al lado, nunca le pasa nada interesante. Lleva una vida más que rutinaria, aburrida y hasta insulsa. Pero no estamos aquí para juzgarlos, o si quiera para darnos cuenta, ¡y ni hablar de comparar!, porque descubriríamos que estamos más tristes y más enajenados que ellos.

Pero esta máquina, que no para porque necesita expandirse, nos distrae y genera entes de carne y hueso que interactúan a su modo, permitiéndole inflar su barriga, vaciando nuestras almas. La maquina no lo siente, sólo sale a hacer su trabajo; y lo hace bien, porque de él depende su vida.

Parejas sentadas del mismo lado de la mesa, observando el mismo bendito televisor de ayer, de hoy, y penosamente, el de mañana.

Existe una mosca que conoce mis deseos, me plantea desafíos de plástico y satisface mis futuras necesidades de papel. No tengo tiempo de alejarme, porque sabe dónde encontrarme. La publicidad me persigue, me sofoca.  Y aunque escape, corra, grite o me esconda, nunca podré salvar a todos mis compas.

Estoy cansado de las relaciones inhumanas, de las costumbres sociales y del “todo bien”. No estoy dispuesto a intercambiar una caricia, una mirada o una sonrisa por el avance de la tecnología, o la voracidad de algunos de querer conquistar el mundo.

Son momentos de transición en los cuales nuestra libertad se manifiesta en su máxima expresión. Desde caminar por la calle, tomarse un colectivo, una sala de espera, o simplemente, transitar un pasillo. Momentos de transición y momentos de soledad, donde la libertad dice presente, coquetea con nuestras almas, pero le damos la espalda. En lo profundo, somos esclavos de nosotros mismos. Auto-coartamos nuestra libertad y la intercambiamos por la estupidizante TV, la hipnotizante Internet y el dependiente celular.

Es que la sociedad amolda nuestras costumbres y pensamientos, nos distrae, y llegamos a pensar “lo que se piensa”.

Por todo esto y mucho más, puede que le esté pidiendo demasiado al pobre hombre intentando que se comunique con su propio ser bajo las condiciones actuales que lo rodean.

martes, 9 de abril de 2013

Linda e Ingenua Humildad

Pobre la raíz, solitaria y nerviosa, inmersa en barro, sucia y opaca. No sabe que es parte fundamental, vital para el crecimiento de una bella flor, de diversos aromas y colores flotantes. La pobre raíz vive callada, sin conocer la suavidad del viento o la calidez del sol. ¡Ay querida raíz, si supieras cuán importante es tu trabajo para que un simple hombre le declare su amor a una tímida mujer, o para que una casa se cubra de vida en sus jardines y balcones! Tú, pobre raíz, no sabes cuánto bien nos haces, porque sólo aquellos que desde el silencio y en la humildad se mueven son capaces de curar al mundo, embellecer el alma y hacernos, cada día, mejores personas.

domingo, 6 de enero de 2013

El beso perfecto.


Horas y horas divagando, pensando cómo será, ese momento en que tus labios abracen los míos, y por primera vez sellen sus lazos de amistad. Necesito que me mires para poder empezar, ese encuentro húmedo, suave e intenso, que tanto alivio traerá, a nuestros cuerpos ansiosos que practican piruetas de aquí, para allá; pero los protagonistas son ellos, los labios, los únicos que saben besar.
Un pequeño mordisco en mi reborde inferior, el más carnoso, el que más te gusta, me da la pauta de que aún estoy vivo, mas luego tus labios lo adormecen en caricias y mimos, y no me puedo quejar.
Existe algo que se llama tiempo, y el hombre suele contar, pero mi corazón galopa como alazán, y no encuentra un momento para sumar, las horas que paso inconsciente entre tus labios, los únicos que saben besar.
De repente encontramos la posición perfecta, estamos hechos para tal. Tu lengua juguetea en un sinfín de movimientos sinuosos, que sólo al vértigo se pueden comparar. Pero no quiero que termine, la adrenalina se evapora y yo apunto de estallar.
Por un instante te miro y recuerdo al celoso mar, que con sus olas abraza a la roca, sin dejarla escapar. Y me zambullo vehemente en tu mar epicúreo, donde nadamos desnudos, entre transpiraciones y más, sin olvidarme de tus tiernos labios, los únicos que saben besar.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Cansado de hablar conmigo,
me pregunto dónde estás.
Horas sentado frente de la bendita máquina,
con un puto papel y una puta birome en la mano,
y vos sin llegar.

El tiempo existe en la medida en que lo mido
y me preocupo,
y lo chequeo y lo odio,
y lo reviso y te odio.

Una hora más es una horas menos,
una hora menos al lado tuyo.
Un minuto menos sin contar el tiempo.

Conectado a esta insulsa matriz, esperándote
y vos no venís
y yo no te busco.
Andá a cagar.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Reflexión de un día soleado.

No deja de llover y a veces me pregunto qué carajo le ven a Londres.

Sentirse un Boludo.

Lenguaje y costumbre. Costumbre y lenguaje. Sin el dominio de ambas es fácilmente herible el alma del hombre, que vulnerable ante el desconocimiento, desmerece su pasado e intenta refugiarse en su cachito de cultura.
Es difícil para mí eXplicar esta viviencia eXtraña de transitar el eXtranjero, o lo peor de todo, de sentirse una X...

lunes, 10 de septiembre de 2012

TANGO CAMBIANTE


(¿Convenceré a Cacho Castaña de que cante este tango?)


Pido perdón si desvarío
hoy me arriesgo a estar vivo
sin mucho más en mis bolsillos
y un valor algo dormido
siento una leve rebelión
que me acompaña en mi destino

Se me desgarra el pecho recordando
y este estúpido llanto que no llega
para traerle paz a mi sombra
y un sentido a mi delirio
para escapar de este mundo
en el que mi imaginación me ha sumergido.


La medida del tiempo
el perfume de un cigarro
la nitidez de la luna
la promesa del llanto.

Una calle desierta
es testigo de mi ausencia
y el desencanto de la razón
de la incapacidad del amor.

Mientras la respiración cesa
y la noche se hace añicos
aquí faltan las palabras
pero sobran los prejuicos.

Por qué me cuesta tanto ser feliz
por qué razono la vida
por qué no me divorcio de esta maldita imaginación
por qué no alquilo este espacio en mi corazón.

No me pidas que vaya despacio
cuando mi corazón está galopando
no me pidas que mida el tiempo
si las horas pasan corriendo.

La subversión de las ideas
el tumulto pronunciado
la sedición de la constante
mi guerrilla ha nacido.

Por qué me cuesta tanto ser feliz
por qué tengo que pensar tanto la vida
por qué no me divorcio de esta maldita imaginación
por qué no alquilo este espacio en mi corazón.

lunes, 27 de agosto de 2012

Falsa Libertad.


Es un desperdicio. Cada gota, cada lágrima. Es un desperdicio que no tiene fin, incontrolable. Nunca pensaste que esto te podía llegar a pasar, pero pasó, y ahora las cosas son mucho más sutiles, delicadas e intensas. La piel sigue su juego y es veneno que enternece. La piel sigue su juego pero las reglas nunca vienen. Ya estás penetrado, no tiene sentido que intentes una y otra vez sacudirte, menos pedir perdón, si no estás arrepentido. Mirá las agujas del reloj. ¿Qué hora es? No importa, ¿verdad? Dejaste que te lleven tus instintos y perdiste tu libertad. Dejaste que te lleven tus instintos y ganaste la gloria. Dejaste que te lleven tus instintos y te despediste de todo. Lo bueno, lo malo, ya nada te asusta cuando se pierde el miedo a la muerte. Lo bueno, lo malo, ya nada te impide envejecer. Pero estás dañado, tenés un problema de fábrica. Cargás con las culpas de la sociedad que te vio crecer. Cargás con los prejuicios de tus padres y las culpas de tus pares. Es un pequeño tatuaje del que nunca te desharás y por siempre llevarás. Hagas lo que hagas, nunca serás ese ser libre que leíste en cuentos, admiraste en sueños o simplemente experimentaste por momentos. La única forma de ser libre es volviendo a nacer.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Retratos de un noctámbulo - Parte IV



Resucité bajo las precarias chapas oxidadas de mi memoria, sobre el hediondo cartón del olvido. Todas las necesidades que un hombre puede llegar a sufrir se hicieron presentes ante mí y sentí un agobio merodeador que se empecinaba por hacerme entender el penoso pecado que era volver a vivir.

Siempre fui correcto para la danza, o al menos, eso creía. Comencé a balancearme, lado a lado de la calle, con soltura, gracia, hasta se podría decir que lo hacía bien. Ligero de piernas y de culpa, a galope constante y prolijo, recorrí cada una de las veredas que me vieron crecer. El barrio no había cambiado en nada, todo en el mismo lugar. Las casas, sus colores, Don Eugenio, la peluquería y el limonero. Todo en su lugar; menos yo.

Recordé aquel ciprés que había en el parque y me senté junto a él. Escalé por sus ramas, como siempre me gustó hacer y encontré el lugar perfecto para descansar. Su tronco firme era el respaldo perfecto, y sus hojas, el refugio ideal. Esa tranquilidad que sólo la naturaleza es capaz de darnos, me invadió, y con el solo deseo de hacer de aquel un momento eterno, aflojé cada articulación y bebí de la sabia que me vio nacer. Un sorbo. Otro. Estaba exquisita y yo, de repente, tan sediento. No me había saciado ni en lo más mínimo cuando la presión morigeró y la sabia se empezó a consumir. Estrujé las ramas con toda mi fuerza, presioné y sacudí sin descanso. La ansiedad me guiaba, quería más. Necesitaba más. Subí hasta la cima del árbol para ver si entre sus tallos vírgenes encontraba más de esa sustancia vertiginosa de la que nunca me iba a cansar. Nada, vacío, hueco. El ciprés ya estaba viejo y seco, pero yo necesitaba más. La impotencia de no encontrar lo buscado se cruzó con la bronca de la necesidad no saciada y me perdí. Descendí a sus raíces, excavé con furia. La tierra penetraba en mis uñas y en mis pulmones. Yo necesitaba más. Arranqué todo lo que se encontraba a mi paso, pero la luz me abandonaba y me encerró la oscuridad.  

lunes, 6 de agosto de 2012

Introducción a la nada.


La promesa de escribir es una demanda vacía que repito incansablemente por las noches sin resultado alguno. Como se verá, no hay palabra que refleje mi sentir, ni construcción gramatical que califique como genuina. La poesía no se hace presente esta noche y la humedad empaña lo poco que queda de vida en la creatividad de mi ser. No sé por qué insisto con esto si los resultados son calamitosos, la angustia no se apacigua y mis dedos torpes yerran en su función. Es tal la bajeza de mis frases que he tenido que cubrir mis queridos libros con papeles de diarios para que Baudelaire, Unamuno, Arendt y tantos otros, no sean cómplices de este circo de caracteres.
Hay un objetivo claro en esto: el reproche. La escritura como camino hacia la autodestrucción, la crítica permanente de mi persona y la no satisfacción, son sólo parte de un cuestionamiento perseverante hacia todo lo que tenga que ver con mi cobarde pasado, mi desabrido presente y mi futuro incierto. Pienso, ingenuamente, que quizás la libertad que no practico fuera de esta habitación, se encuentre entre estas líneas vacías de contenido valioso para la humanidad y sin sentido alguno para ustedes.
Pero este camino de liberación no llega a destino, los recuerdos son cada vez más escasos. Mi imaginación dicta y somete, y ya no puedo distinguir entre mis creaciones y mis experiencias, entre mis delirios y mis anécdotas, entre mis sueños y mi pasado. Creo que todo recuerdo feliz fue inventado para socavar la bronca de una vida que fenece.
Y es que sólo aquí me animo a ser yo mismo. Sólo aquí me atrevo a develar quién soy. La promesa de escribir va tras el anhelo de algo mejor. En busca de un abrazo cálido que exprese la mentira cotidiana en mis días, que indique la falsedad con la que te miro mientras una tormenta me azota por dentro.
Mientras sus tés se enfrían, les dejo estas líneas que buscan desenfrenadamente algo de paz.

jueves, 12 de julio de 2012

¡Terminelá con el Estarbac!


Volvamos a los bares con cortinas anaranjadas, 
mesitas de madera con manteles cuadrillé; 
con mozos atentos y pelados, 
un televisor apagado 
y cuadritos colgados por doquier.


Volvamos a los bares donde la moda mira la hora 
y la juventud no adolesce, 
donde el mate es siempre amargo 
y el café en tasa prevalece.


Volvamos a esos bares de colores opacos, 
que no necesito tanto brillo pa' contar mis problemas, 
porque mientras más incandescente tu lamparita, 
más introvertida se me pone la lüenga.


Volvamos a los bares de otros tiempos, 
porque pa' moderno, 
ya tengo el celular.


¡Joder!


sábado, 7 de julio de 2012

La puerta de salida del Capitalismo: Internet


Sin darnos cuenta, hemos construido lo que nos liberará de un sistema hostil, egoísta; que tan bien se adapta al costado más vergonzoso del ser humano. Quizás cueste un poco darse cuenta ahora, verlo desde este momento de la historia, pero tengo la fuerte convicción de que Internet se encargará de dinamitar por completo al Capitalismo con la ayuda del tiempo.

Cada vez más disfrutamos y fomentamos lo que ella nos brinda, lo que pone a nuestro alcance. Compartimos, comentamos, participamos. Algo que tanto nos cuesta dentro de nuestras propias ciudades, de nuestros propios países. Participar, hacernos escuchar, opinar, debatir, votar. Internet, muy de a poquito, está instalando en nuestras cabezas, y a nivel mundial, el derecho genuino del ser humano a compartir libremente lo que se le plazca, sin censura, sin restricciones. Los organismos y los Estados que están intentando “apoderarse” de Internet, cuentan con el repudio masivo de la población. Porque ellos también, sin darse cuenta, dejaron que este monstruo crezca y ahora no lo para nadie. Y pienso que se les escapó de las manos, porque le han dado de probar al Hombre ese dulce exquisito, y ahora no se lo pueden quitar. Somos testigos de que el dinero no es necesario para conseguir lo que buscamos, de que hay personas en el mundo capaces de producir lo que necesitamos gratuitamente, porque así lo desean. Y a su vez, fomentan en nosotros ese sentimiento de compartir. El Capitalismo no lo vio venir y ahora llega tarde. Sí, tarde. No podemos permitir que meta sus narices avaras buscando nuevos nichos de mercado, nuevas fuentes y mecanismos para seguir extrayendo, una y otra vez,  nuestra sangre, nuestro placer y nuestro conocimiento.

Si el Capitalismo fomenta nuestro deseo de consumo, la propiedad privada y el egoísmo, Internet llegó para destrozar cada uno de los pilares de este monstruo extorsivo. El don vuelve a ser don, y el regalo, a ser regalo. Con Internet no sólo destruimos al Capitalismo al no comprar un libro o ver una película online, también lo hacemos formando parte de ella. Si sólo Marx la hubiese conocido…

La información vuela como nunca, nos enteramos al instante de las injusticias que ocurren al otro lado del globo. Hasta las fuentes de los canales de noticias ya no son sólo las empresas periodísticas, ni las radios, ni los diarios. Somos nosotros.

Es tan grande y extensa, que en nuestras cabecitas sí le damos paso al pluralismo, a la diversidad de opiniones, al libre pensamiento. Porque nuestra lógica barata no se permite entender estos conceptos en un ámbito reducido, como pueden ser nuestra familia, nuestro barrio, y hasta a veces, nuestro país. ¡Internet es jodidamente tan abarcadora, que se puede dar el lujo de pensar lo que se le antoje! Algún bendito satélite o fibra óptica se encargará unir a dos individuos con las mismas ideas.

Sin darnos cuenta Internet se convirtió en lo que es. Y quizás ésta es la única manera que tiene el hombre de crear algo que no lo lastime: sin darse cuenta.

lunes, 11 de junio de 2012

La Cosa ha nacido.

Un día apareció Heidegger y dijo: “Dios ha muerto”. Luego vino Foucault y decretó: “El Hombre ha muerto”. Hoy, en un acto de originalidad, vengo a contarles que “La Cosa ha nacido”. Dios ha muerto para convertirse en Hombre, quien también ha muerto para convertirse en CosaEl hombre ha dejado de ser sujeto, para convertirse en objeto, pero no de estudio.
Los objetos se han transformado en nuestros dioses y nuestra vida gira en torno a lo que tenemos o dejamos de tener. El consumo se hace presente en nuestras vidas y nos consume, nos sofoca, nos enceguece. La cultura de la Cosa nos aleja de lo poco humano que nos queda. La cultura de la Cosa no nos permite conectarnos con nuestros sentimientos, con nuestros amigos, ni con nuestra familia. Se han generado nuevos lazos con nuestros seres queridos. Ya no acariciamos, regalamos cosas. Ocultamos nuestros problemas en los centros comerciales. La Cosa nos da alegría y empaña la agonía. Los seres humanos nos hemos vuelto animales de consumo.
La Cosa decide y piensa por nosotros. La Cosa forma opinión. La Cosa se desea, se compra y se renueva. La Cosa tiene vida...

Consumimos la Cosa para pertenecer. ¿Y si dejamos de comprarla? ¿Y si pertenecemos dejando de pertenecer? ¿Si pertenecemos a los que no pertenecen?

Ya no hay siquiera un sentido de dominación hacia la Cosa. Todo es distracción, publicidad, marketing. Fácil, rápido, seguro. Éste es el sustento y la fomentación. La creación de necesidades, la manipulación de la razón. La razón de la Cosa. El sueño de la Cosa propia...

¿La Propaganda ha muerto también? ¿O siguen habiendo ideas a-monetizadas?

El producto es el mejor amigo del hombre. La Cosa nos hace compañía y tapa nuestra soledad.
Cual latido o palpitación, la renovación constante de la Cosa ya ha logrado algo impensado: que al rico siempre le falte. Sin la Cosa ya no valoramos la vida. O, mejor dicho, ya no la valoramos como vida per se, sino por la cantidad de cosas que hemos juntado a lo largo de ésta.

La Cosa ya se describe como linda, fea, buena, mala, inteligente, alegre o triste.

En la mente de un psicópata, las personas se convierten en recursos, herramientas, cosas. Se les busca utilidad, cómo sacarles provecho o simplemente se las cosifican. Esto hace que muchas veces no puedan mantenerse dentro de los márgenes de la legalidad, ya que romper una caja no está mal, pero martillar una cabeza, sí. Los psicópatas carecen de superyo, esa vocecita que nos dicta qué está mal y qué está bien, cuándo nos estamos excediendo y cuándo debemos reprimirnos.

Me pregunto esto con un poco de miedo: ¿cuán lejos estamos de un psicópata como sociedad de consumo? ¿Cuánto tiempo nos queda para que las cosas pasen a ser esenciales? (si no lo son ya). ¿Cuándo nos daremos cuenta de que nos estamos volviendo esclavos de la materia? Si en realidad sí tenemos superyo, ¿será verdaderamente nuestro? Mejor dicho, ¿alguien se ve favorecido por esta valoración de la Cosa?

Esta no es una disertación en contra del capitalismo, es solamente la indignación de una persona que no quiere convertirse en Cosa. Una persona que aún se siente viva y quiere deshacerse de las cosas que lo rodean. Que quiere mutilar ese deseo adquisitivo, poseedor. Alguien que quiere reformular la manera en la que le damos valor a las cosas. Alguien que quiere poner a la Cosa en su lugar...

jueves, 12 de abril de 2012

"In-volución"


Pájaros metálicos a motor que atraviesan nuestro cielo.
Caballos a vapor que transitan nuestras tierras.
Peces inmensos, con piscinas y dormitorios, que cruzan nuestros mares.


El hombre vive persiguiendo a la naturaleza, copiándola, imitándola, pero aún no ha llegado a entenderla. De hecho, siento que la polución, la contaminación ambiental y demás atrocidades  sobre la madre tierra, son actos inconscientes del hombre, generados por ese sentimiento barato de inferioridad frente a tanta grandeza y humildad.


El hombre vive persiguiendo a la naturaleza... pero no la alcanza.

lunes, 9 de abril de 2012

Sólo se extraña lo que se conoce.


Por suerte, solamente se extraña lo que se conoce. Lo que se ha palpado en el tiempo. Lo que alguna vez estuvo en nuestras manos y hoy forma parte del viento. Lo que nos acompañó con sus compases y melodías y hoy no es más que silencio.
Gracias al cielo, solamente extrañamos lo que no está, pero alguna vez estuvo. ¿Qué sería de nosotros, víctimas de una angustia gélida que atraviesa nuestras almas, si este reflejo bíblico de la experiencia de la nada, fuera por lo contrario, la experiencia misma del todo? Creo que no me alcanzaría el tiempo para extrañar, para llorar o para sufrir.

Pero los años van pasando, Señor, y maldigo con rabia a este corazón curioso y rebelde que me has dado, que con cada latido busca una nueva aventura, una nueva piel. Que ve más allá de mis ojos y proyecta más allá de mi mente. Que no le pide permiso al tiempo para permanecer maniatado en historias deliciosas conforme pasan sus recuerdos.

Por culpa suya he amado, he experimentado el fenómeno del amor. Por él he viajado en el tiempo, he tenido al mundo en mis manos, y le he hecho el amor a la Luna una y mil veces. He sido el dueño de las montañas y el capitán de todos los mares. Por él he perdido las riendas de la voluntad, me he entregado a la vida vehementemente, olvidándome de que existiera algo llamado “muerte”. Es más Señor, y tú lo sabes bien, ¿cuántas veces te he acechado y metido furtivamente mi dedo húmedo en la oreja?

Ahora este pretérito vanidoso, arrogante y perfecto, cargado de indefinición y melancolía,  no hace otra cosa que recordarme que lo que tuve, ya no lo tengo. Que lo que “he”, ya no lo “estoy”, y lo que “ido”, ya no lo “endo”. Mas trae consigo un mensaje de esperanza que sofoca un poco a este ansioso corazón, que tiene atragantado un “te amo” en su pequeña garganta.

Sólo se extraña lo que se conoce, y yo, esta noche, lamento profundamente haber amado.

viernes, 16 de diciembre de 2011

El que encuentre cordura en mis palabras, está loco.

Creo que no es la mujer para mí, pero voy a vivir enamorado de ella para toda la vida.
No sé si lo hago por protección (¿a quién?). No sé si lo hago por falta de valentía. Y ahora relaciono: San Valentín; Valentín; Valentía. ¿Por qué nos cuesta? Me cuesta. En el fondo queremos que la vida nos sorprenda. Pero a su vez, queremos planificarla. No hablamos mucho de nuestro futuro por miedo a que deje de ser eso, nuestro futuro. Somos dueños de nuestras decisiones y de nuestros sueños, pero no podemos pretender que nuestras decisiones nos lleven, nos hagan cumplir nuestros sueños. Porque son dos entidades que no comparten ni tiempo ni espacio. Lo que haga hoy, afectará mi mañana. Y ese es el orden de los factores. Aquí el producto es uno y no se pueden poner al revés.
No quiero despojarlos de sus sueños, tampoco de los míos. Quiero marcar esto. Necesito exteriorizar que nunca vamos a poder construir nuestro futuro conciente. Nunca vamos a poder manipular nuestros sueños. Porque justamente, están allá, lejos. Mirando hacia delante y dándonos la espalda. No nos escuchan. No nos ven.


No quiero discutir  ni intercambiar opiniones con nadie. Hoy lo siento así y así me quiero ir a dormir. A las palabras no se las lleva el viento si somos capaces de cerrar la ventana y frenar la brisa. A las palabras no se las lleva el viento si apuntamos las aletas de nuestro ventilador de ideas hacia otro lado. A las palabras no se las lleva el viento si no las soplamos.


Acción, reacción. A cada acción le corresponde una reacción. Una se produce en el presente, la otra en el futuro. ¿Quién se cree tan omnipotente como para predecir todas sus reacciones? Acción, decisión. Reacción, sueño. Acción, presente. Reacción, futuro. Acción, valentía. Reacción, esperanza. Acción, trabajo. Reacción, plusvalía.


A veces es lindo llorar. Es raro pero me hace sentir vivo. Me gustar sentir que estoy vivo mientras escribo. Que soy algo, o alguien, que se moviliza, que siente y que piensa. Y así me conozco, me reconozco, me busco y me hallo. Vivo.


No sé si me hace bien soñar, porque hay sueños que me matan. Me mata pensar que no se van a realizar. Me mata pensar que no se van a concretar y me da mucho miedo. Necesito certezas. Necesito que me digan que va a estar todo bien y que va a pasar. 


Estamos armando el rompecabezas, pero no sabemos el dibujo que se va a formar. Tengo miedo de no tener todas las fichas. Sé que no venimos al mundo con todas las fichas. Muchas hay que intercambiarlas, ganarlas. Hay que estar atento, no quiero que se me pase por alto ninguna. Porque a la vez no soy conciente de las que dejo atrás. ¡Por Dios! Esta relatividad me está matando. Solo cuando llegue a la meta sabré si tengo todas mis piezas y podré ver el resultado final. Mientras, sigo soñando lo que se va a formar, sigo soñando en el momento en el que coloque la última pieza, mire mi obra y sea feliz.


¡Esta vida es un engaño! ¿No se dan cuenta? ¡Las reglas del juego no son claras y seguimos jugando como unos estúpidos! ¿Cómo podemos vivir sin tantas respuestas? ¿Cómo nos acostumbramos a esto? ¿Nadie se queja? ¿A nadie le importa? Por favor, abramos los ojos. ¡No conocemos nuestro rompecabezas! ¡Es gravísimo! Creo que me está empezando a faltar el aire. Me cuesta respirar. Nada es suficiente y cada vez necesito tomar más oxígeno. Siento que tengo el sentido de la vida en la punta de la lengua. ¡Carajo! No me sale. Voy a tomar agua, fría, de la canilla.

Retratos de un noctámbulo - Parte III

Resucité bajo las precarias chapas oxidadas de mi memoria, sobre el hediondo cartón del olvido. Todas las necesidades que un hombre puede llegar a sufrir se hicieron presentes ante mí y sentí un agobio merodeador que se empecinaba por hacerme entender el penoso pecado que era volver a vivir. Extirpado de mis recuerdos, todo lo aprendido e incorporado durante mis abriles se hizo añicos un segundo antes de abrir mis ojos. La angustia carcomía las paredes de mi cabeza, ya resquebrajadas y percudidas por aquella fútil humedad. Humedad que avanzaba vehementemente, volviéndolo todo tan pesado que el cielo se derrumbaba sobre mi espalda a cada paso que daba, y el aire se hacía rogar a cada bocanada. Mi castigo era mi destino y mi pasado, mi recompensa. ¿Cómo mirar hacia adelante cuando la esperanza ya fue rematada, cuando la ilusión se evaporó con tu mirada y la vacilación hace estragos con mi corto juicio?

Comenzó con una gota, luego otra. De a poquito y sin darme cuenta, estaba nadando en un mar ajeno de agua salada. Mis aletas se tropezaban con las olas y desafiaban la marea, que proveía el medio perfecto a mi locura. Nadé y nadé con todas mis fuerzas, y cuanto más nadaba, menos me cansaba. Más avanzaba, menos infeliz me sentía. Tengo miedo de decirlo, pero creo que por primera vez en mucho tiempo, me sentí fuerte, ágil y vital. Mis lágrimas ya no eran de rabia, bronca o amargura. Mis lágrimas no exigían justicia ni pedían piedad. ¡El perdón por fin había llegado! Mis manos, mis alas, mi pobre pizarra… La montaña rusa se había detenido. El péndulo había dejado de oscilar y ya no había más vacío.